La mano de nieve

Tres cosas que me encanta encontrar en un libro

Sencillez, delicadeza y elegancia

Una de las cosas que más aprecio en la escritura es la sencillez. Me gusta tanto en la escritura como en la historia que nos narra el autor.

Para mí elegante es cuando  mientras lees te va sonando a música la lectura. Todas las palabras son las adecuadas, ni sobran ni faltan, todas están elegidas con sumo cuidado para transmitirnos las sensaciones y emociones que quiere el autor.

Importante también es la delicadeza a la hora de explicar las reacciones y los comportamientos del ser humano, a veces difíciles de entender, pero siempre desde el máximo respeto.

Así es como he leído La mano de nieve una historia llena de sencillez, delicadeza y mucha elegancia.

Cada libro tiene su momento

Realmente cada libro tiene su momento. La mano de nieve hace meses que me estaba esperando en mi mesilla de noche. Lo recibí como siempre envuelto como un pequeño tesoro. Empecé a leerlo ese mismo día. Pero no captó mi atención, algo me decía que en ese momento no iba a disfrutarlo como intuía que se merecía. Así que no ha sido hasta esta semana cuando he retomado su lectura, y sí la intuición era buena.

Un día antes de marcharse de vacaciones, Nemo recibe la llamada telefónica de un antiguo abogado de su familia, un turbio personaje al que detesta. Teo, el hermano de Nemo, ha muerto en accidente de tráfico, dejando como única heredera a su hija adoptiva, Dora. Sin embargo, según le informa el abogado, la muchacha nunca fue adoptada formalmente, y su derecho sobre la propiedad —un hotel rural— carece de fundamento. Aparentando seguir la interesada recomendación del abogado, que le insta a reclamar la herencia, Nemo se pone en camino para conocer a la joven. Pero un suceso imprevisto le impide completar su viaje, obligándole a detenerse unos días en un pueblo cercano al hotel, donde es acogido por una familia muy singular. Mientras tanto, las noticias que le llegan de Dora no pueden ser más inquietantes…

En La mano de nieve se recrea un universo de seres débiles e inadaptados, cerrados voluntariamente al mundo exterior. El narrador, Nemo, es un personaje indeciso y sin ambiciones, que se debate entre dos figuras femeninas contradictorias: de un lado, Dora, la enigmática ahijada de su hermano; de otro, Dina, una tímida muchacha acomplejada por un defecto físico.

Durante unos días he vivido otra vida

Me he pasado los últimos días siendo Nemo el protagonista de esta novela, sintiendo como él, observando y conociendo a estos singulares personajes, paseando por su huerta y su pueblo. Una historia contada, como he comentado al principio, con sencillez. Con gran delicadeza nos hace meternos dentro de los protagonistas de la novela y sentir y vivir con ellos. Ha sido una lectura interesante y placentera ir descubriendo poco a poco a todas estas personas tan complejas y particulares a la vez. Una lectura muy recomendable sin duda.

Manuel Fernández Labrada

Manuel Fernández Labrada es doctor en Filología Hispánica y catedrático de enseñanza secundaria. Ha publicado diversos trabajos de investigación sobre literatura española del Siglo de Oro, y ha colaborado con la Universidad de Granada en el estudio y edición del Teatro Completo de Mira de Amescua. En el terreno de la narrativa es autor de títulos como Viaje de Invierno (2009), Migala y otras historias (2010), La hija del geólogo (2012) o El refugio (2014). También escribe en su blog de literatura, Saltus Altus (http://saltusaltus.wordpress.com).

Datos del libro

Título: La mano de nieve

Autor: Manuel Fernández Labrada

ISBN: 9788479547561

Ediciones Libertarias